martes, 29 de diciembre de 2015

LOS CUATRO AMORES











¡Aquí voy a esperarte para liquidarte hijo e puta!

NARRADOR
Un día oscuro en la floresta
pintaba Antonio un paisaje
encaramado en la palestra
sintiese alegre en el follaje
Su pulso agreste le temblaba
fogoso su corazón ilusionaba
presto a su pasión enloquecía
y de amor intenso renacía
Quedase largo rato suspirando
Asiduo en su musa desandando
¡Ah! resolló su ilógica manía
recordando feliz su travesía
Cuatro amores en su seno acogía
elevaba frugal lo que mantenía
terminando el correr de aquel día
su tragedia enfrentó con valentía

Viese llegar sus floridas primavera
de cuerpos de guitarra y ojos de pantera
sus pasos suaves, majestuosos
y de rostros perfectos y hermosos

(Entran las cuatro escenificando damas de la alta esfera o como condesas y cortesanas)

NARRADOR
Ana era la pureza de raza india
Petra la negra de sol y vendimia
Mirna de raza blanca española
Y Rosa mestiza, dulce amapola

ANA:
Te estaba buscando pedazo de burro
¿Que te has creído trozo de churro?
te di mí querer y pagas con traición
Me hieres con dolor y frustración

ANTONIO: ¿Con quién te engaño? te pregunto
ANA: con esa que con mi dedo apunto
me enteré de tu gozosa aventura
detus cuatro quereres y locura

ANA
Másno seré sobra de tu banquete
menos un jojoto de tu majarete
te equivocas conmigo majadero
nosoy tu sucio y fútil cagadero 

PETRA
¿Cómo es la cosa? me aspa el demonio
me sabe a revista y es pandemónium
si eres su escudera él es mi Antonio
y al santo y seña él es mi novio 
(Las otras miran a Antonio con recelo y luego extrañadas, furiosas y con anomalía a Petra)

ROSA
¿Como es el meollo en esta bronca?
desde hace un año a mi lado ronca
el muy bandido con ratas se acuesta
por eso en mi cama su olor apesta

(Las demás la miran con desprecio y furia)

MIRNA
A mí me corteja hasta mi hogar
dice poemas que me hacen temblar
me calienta el alma con caricias
y mi lecho lo colmaba de delicias

MIRNA: Eres un descarado lacio bastardo
ROSA:Eres un ser mísero y acobardado
ANA:Eres una alta rata de dos patas
PETRA: Eres un inútil que mal te delatas

ANTONIO
Disculpen mis pretendidas bellas
siempre serán mis cuatros estrellas
no lo niego las quiero a todas mías
son mi aurora y mis buenos días

MIRNA: pretencioso te burlas con ufanía
ROSA: Te crees muy macho en tu felonía
PETRA: No tienes alma, amor o razón
ANA: Adiós cerdo,no tienes corazón
Y diciendo esto, Mirna toma el cuadro y se lo coloca de sombrero saliendo disparada, Rosa le propina una rodillazo en los miembros inferiores y se va con la cabeza bien erguida y mientras Antonio cae de rodillas sujetándose los testículos en señal de un intenso dolor, Petra le da una bofetada que lo manda de bruces al piso, da un taconcito furioso en el duro suelo y sale en estampida, Ana salta con estrépito y se le sienta sobre el estómago, lo hala con furia por la corbata, se inclina, le da un suave beso en los labios, aleja su rostro paulatinamente, luego con la punta del meñique le acaricia la mejilla y estallando con un gritito de ira agresiva le estruja la nariz, le pellizca las orejas, le da unos tocones en la cabeza, le jala el pelo y para culminar la tanda castigadora hace de caballitos, cuando se cansa se levanta bruscamente, le da una patada por las costillas y antes de irse le dice.
ANA
Te comías cuatro bollos tiernos
y por cocinar cuatro conejos
se te quemaron por boludo
y ya no podrás comer ninguno

NARRADOR
Así terminó la triste historia de amor
de un varón que se creía un macho
Creyó que no descubrirían al picaflor
Y quedose como un mamarracho







































LA GUERRA DEL AGUA




LA GUERRA DEL AGUA
Autor: Eliad Jhosue Villarroel
Cuento escrito para lectura y trabajo de estudiantes de secundaria

Índice:
1.       Introducción
2.       Capítulo 1
El pueblo de Azufrar
3.       Capítulo 2
La promesa
4.       Capítulo 3
La guerra por el Agua
5.       Capítulo 4
El agua potable es Salud
6.       Conclusión

1.       Introducción
La guerra por el agua es un cuento que se relaciona con los problemas políticos que se generan en el pueblo de Azufrar, una zona rural sumergida en la pobreza crítica.La situación en Azufrar es inducida debido a las promesas incumplidas por uno o varios ciudadanos a partir de una campaña y de su victoria obtenida a través de los comicios electorales en la población rural del Azufrar.
En el desarrollo del cuento se aplica e  implica una causa que genera un problema de salud e higiene y que puede ser solucionado a corto plazo, sin embargo, el fraude, el engaño y la mentira legislada a través de una fuerza gubernamental local, pudo llegar a causar estragos en  la sociedad del Azufrar y arrumbarlo por un precipicio inevitable, la inestabilidad impulsó a la población enfrentarse con la autoridades locales, con la finalidad de lograr generar su bienestar socio cultural y de salubridad absoluta.

2.       Capítulo 1
El pueblo de Azufrar
Despuntaban los primeros rayos del sol en el alba y en el pueblo se avizoraba la llegada de la navidad. La tristeza embargaba los adyacentes inducida por la situación socio política,cuyarecrudecía la vivencia del efecto dominó nacional en el pueblo de Azufrar.
Las casas se marchitaban debido a la depreciación y al alto costo de los materiales de construcción y de acondicionamiento. Los días grises marchaban entre sombras y los habitantes del pueblo rural sobrevivían a los embates del tan anegado sacrificio a soportar por la revolución del comandante Hortensio Valdivieso Obrero, un dictador que amenazaba con destruir a la nación a fuerza de hambre y necesidad.

El gobierno de HemenencioLarez en la pequeña comarca de Azufrar se complacía de ser un extremo oportunista del legado de la revolución de HVO, a quien se le conocía en manera secreta como: El Ojeron, el mandatario autocráticocarecía de protocolos, moralidad, respetuosidad y honor ante la importancia de haber sido electo como presidente de la 7ma Republica.

Lo días en el pueblo eran inestables, cada poblador contaba una historia rebelde sobre el Alcalde LocalHemenencio y lo renombraban como el Guapetón en honor a su jefe mayor, El Ojeron. Decían los rumores que se robaba los riales del pueblo, su riqueza ilegitima se expandíamásallá de lo inimaginable, viviendo entre orgias, fiestas, lujos, comilonas y más que todo dándole duro a la misión colchón;másallá de su gobierno local la comunidad ahíta en afrentas, disfrutaba de un despliegue intolerable de la corrupción y pagaba con creces el hito del lastre de la pobreza más aguda e inevitable que habíase asentado en la mediana comarca.

3.       Capítulo 2
La promesa
El problema más profundo que agorgojaba a los pobladores y amenazaba en aligerar una epidemia era el líquido vital, el agua. En los comicios electorales el Guapetón había prometido liberar a su pueblo de tal incertidumbre, culpando a los gobiernos anteriores de haber permitido que su localidad sufriera de tal flagelo, gritó a todo pulmón que traería agua pura al pueblo y que eliminaría los pozos de la muerte, los cuales solamente servían para extraer agua con residuales y otros residuos que demandaban oxígeno y en su mayor parte materia orgánica y su descomposición producía la desoxigenación del agua. Mientras sudaba acuartelado por sus seguidores y fanaticada creyentesen suefímerapromesa, continuó diciendo en su holgado mitin político: en esos malditos pozos se extraen barro y detritus o ese fecales humanas que interfieren con los usos a los que se destina el agua y al descomponerse, agotan el oxígeno disuelto y producen olores desagradables y hacen un daño irrecuperable al organismo, infecciones graves, epidemias, cólera, diarreas, vómitos, parasitosis y de otros que pueden producir la muerte. Así pasaron los minutos pasajeros, efímeros ante la prepotencia del miserable embustero, el cual se enorgullecía de su emblemática sobriedad.

El día que El Guaperonsoltó aquella salta de palabras en promesas, llovió, fue una lluvia copiosa y oscura, con truenos, relámpagos y maldiciones, el tumulto pueblerino se dispersó así como se había reunido, las calles quedaron vacías en un santiamén y se inundaron con un barro negro y legamoso el cual invadió algunas calles bajas, fue como la apertura a un presagio prominente y venidero.

4.       Capítulo 3
La guerra por el Agua
Al paso de los días, meses y años, El Guapetón se olvidó de su promesa y los males del agua contaminada se arreciaron, fue como una tormenta desbastadora estomacal en la pobreza y sus ranchos. Los pueblerinos comenzaron a sentir durante tantos años de tomar agua contaminada, los destrozos devoradores de la contaminación del líquido vital y se desató lo que se esperaba, una epidemia fatal, el cólera, asistido por otras afecciones y parasitosis crónica. El Guapetón y su familia no sufrían de la devastación de la borrasca, compraban el agua en otras zonas y de paso había mandado a construir para su peculio y con el erario público  una estación de extracción de servicio de agua potable en una zona aledaña en las inmediaciones del pueblo.

El día de la desgracia todo se volvió gris como una pizarra nueva, gente corriendo en todas direcciones, el llorar y el deambular de la ambulancia de aquí y allá y muchas lágrimas bañando el sudor de la tierra. Uno de los ciudadanos conocido popularmente como El Negro Paduaná, enfurecido le grito en la calle al Guapeton. ¡Ladrón! Y sin más el Alcalde lo mando a caer a palos con los municipales.A patadas, cachetadas, golpes y perolazos lo encerraron en una prisiónolvidada por el tiempo.

En aquellas horas funestas se formó la san pableraen el pequeño pueblo de Azufrar, impulsados por el dolor que sintieron los habitantes del pueblo cuando se corrió en las calles del castigo que había sido objeto el Negro Paduaná. La comunidad se armaron con palas, picos, azadones, machetes, rastrillos, palos y piedras y se abalanzaron hacia la sede de la Alcaldía. El día se tornó huidizo y melancólico, gruesa cortinas de humo besaron al viento pasajero, lenguaradas de llamas de cauchos aumentaron el fragor caluriento del día y el pequeño puebloardió hasta la médula.La guerra por el agua enfureció las esquinas dormidas, el pueblo se estremeció con violencia y su voz como el trueno avanzó profundamente hasta calar en el terror del Guapeton, el cual tomando sus maletas y llevándose a su familia huyó en secreto de Azufrar.

5.       Capítulo 4
El agua potable es Salud
Se humanizó la situación y llegaron los de arriba para intentar frenar la desgracia que hundía el pueblo en su deterioro social, llegaron helicópteros llenos de médicos y medicamentos, la cruz roja, los DDHH, bomberos, la defensa ciudadana y hasta el gobernador del Estado. Un mes después de restablecía el orden en la pequeña comarca de azufrar, relucía como nueva, el gobernador había mandado a acondicionar y a pintar las casas, la destrucción de los pozos de la muerte y la construcción de un hermoso afluente extractor de agua pura para abastecer a los azufralenses.

EL viejo Pecé, un noble anciano local dijo en el día que el gobernador emitía su mitin: que viva la revolución del agua, así es que se gobierna, porque de mentiras y ataduras engañosas solo se vive en la miseria, un pueblo sin agua potable es una antesala a su propia destrucción, el líquido vital es una necesidad para vivir mejor, es salud. Y todos los que estaban allí reunidos escuchando la sabias palabras del salubérrimo, y con vítores, silbidos y recias palmadas, aplaudieron la elocuencia del buen ciudadano y su hermosa ciudadanía.
FIN
6.       Conclusión:
La vida en el planeta está sumergida y rodeada por el agua, las del océano, la de los ríos, lagos y manantiales. Los reservorios de agua deben ser registrados bajo las leyes internacionales como un mineral patrimonio del planeta y de las naciones, cuyos deben de ser protegidos y amados para su resguardo y preservación a largo plazo. Los afluentes de agua para abastecer a las ciudades y comunidades deben de tener todas las características que se describen para que sean potables: incoloras, sin sabor y sin olor.
El cuento nos demuestra como una epidemia puede generarse en una población entera cuando no se toman las previsiones para el caso, el líquido vital es de suma importancia para mantener una buena salud en los ciudadanos, por eso, nadie ni ninguno en este planeta debe permitirse el lujo de olvidarse  que las aguas son el flujo de la vida humana, el mejor alimento para el organismo humano. Cuando un pueblo como el de Azufrar se levanta en huelga por un detalle tan preciso y elocuente, nunca debe ser detenido sus aspiraciones y criminalizada su independencia petitoria, más bien ante su violencia, deben de apagar su juego con agua potable, además darle el apoyo en un 1000 % y encarcelar a los que con su legislación política corrupta hacen posible tan lamentable perdida potable.











KARINA


KARINA
Autor: Eliad Jhosue villarroel
Cuento creado para lectura y trabajo de estudiantes de secundaria.

INDICE
1.       Introducción
2.       Cuerpo: Karina
3.       Conclusión

1.       Introducción:
Karina es un cuento objeto de una situación socio política, la inflación de un país puede otorgar a sus habitantes incomodidades infructuosas y la inseguridad una opción aterradora. La falta de nutrientes en un cuerpo puede ocasionar múltiples estragos al organismo y es de allí donde partela historia conmovedora, Karina es parte de una tragedia inesperada, forzada, política y cultural, su causalidad proyectada por circunstancias de pobreza sembrada, puede ocasionar problemas en entornos específicos: instituciones, hogares y otros, así como la influcia triste en la interfaz escolar del rendimiento personal de Karina. 

Aminoraba la tarde de un día viernes y karina soñaba con ser una princesa. El aula ese día estaba un poco concurrido por sus compañeros de clase, su maestra la señorita Antonia,conocida popularmente como Toña, impartía clase de matemática y mientras transcurría los minutos atrapados en los sonidos musicales de los númerosy a través de la fonética dulce de la educadora, Karina soñaba despierta sumergida en un mundo de fantasía improvisado,  tanto soñaba hasta que lánguida y desgastada se quedaba dormida sobre la mesita que usaba como pupitre. 
  
¡Karina, Karina despierta niña! Y entonces la pequeña abría sus ojos dulces, grises, rasgados como el de los asiáticos y profundamente tristes. ¡Que! ¡Que!...Repetía embutida entre su universo infantil, lleno de cuentos de hadas, de castillos, florestas, primaveras y castillos besados por soles otoñales, rodeados por pastos verdes, árboles con diferentes frutos y afluentes de remansos sumisos y azules. ¿Estas dormida otra vez mi dulce Kari? La pequeña sintió que una mano se posaba en su hombro. ¿Qué te pasa hija linda? Hace seis meses atrás eras una niña muy despierta, inteligente, conversadora y diligente, sin embargo, últimamente te quedas dormida sobre la mesita de estudio, andas retraída, triste y estas bajando mucho de peso, estas tan delgada como una vara de espiga de caña brava.

Karina guardó silencio, una quietud sepulcral la sumió en un mutismo inseguro y luego de balbucir lo que nunca podía exclamar lloró,  gruesas lágrimas rodaron como un torbellino de emociones por sus pálidas mejillas. ¡No llores corazoncito! le dijo la maestra, ve a casa,  dile a tus padres que te den leche, carne, huevos, pescado y bastante frutas, las necesita como nutrientes para que te hagan fuerte, inteligente y sobresaliente. ¡Te espero el lunes querida mía!

Karina tomó sus libros y los introdujo en su morral y dando traspiés se alejó entre la muchedumbre escolar.

El lunes temprano llegóal área escolar con el semblante másentumecido en la melancolía, su piel se veía reseca, sus labios y rostro de color blanquecino, sin vida, su pelo castaño había perdido su brillo, su cuerpecito se veía más famélico y tembloroso, sus ojos hundidos demarcaban una honda pena y sus labios sin brillantez se asomaban desleídos, apenas dejando entrever el estertor de un frío y húmedo quebranto.

¡Pobrecita Karina! doblegada a su destino apenas daba cortos pasos, su lastimero caminar parecía arrastrar cien años de soledad sobre su pequeña espalda, su mirada languidecía mirando eternamente la textura del piso, así se unió a la cola de sus compañeros y en su nimio mundo de quimera entró rezagada al aula de clases, directo a su puesto de servicio, sin mirar a las esquinas, ni a sus compañeros, solo deseaba sentarse donde siempre y en un lugar donde ya no quería estar, naufraga de su sufrir solamente volaba a los altos picacho de sus sueños lejanos, en ese planeta extraño donde podía devorar hasta a una manzana gigante, comer a sus anchas, vivir sobre nubes rosadas de algodón dulce para llenarse el estómago a reventar; su extensa adicción a soñar la embargaban de honda y profunda mezcolanza.

Y antes de llegar la maestra al aula escuchaba apenada a sus compañeras de clases, ellas contaban como vivían, habitando en casas bonitas pintadas de verde marina, de azules eléctricos, de amarillo sol y del color naranja del Valle Grey, además decoradas con puertas de oloroso cedro y brillantemente barnizadas, en los portales los aromados jardines inundados por el colorido vivido de hortensias, rosas, girasoles y margaritas,  y entre el diálogo de las señoritas no faltaban los jugosos manjares de piña dulce, gelatinas, budines, tortas de fresa, bebidas calientes, jugos de frutas naturales y las de suntuosas comidas que le abrían el estómago en dos a Karina: guisos, asopados, parrillas, milanesa, terneras tiernas, horneados, pastas, pollo a la brasa, carne de venado, pescados y de tantos bocadillos que le hacían de la boca un turbión al mundo grisáceo de la hermosa Karina.

¿Hey Karina y tú, como le haces? le preguntaban socarrona sus compañeras, obvio, ya no era la Karina del entonces, se veía mal humorada, enclenque, mustia como una cala arrojada a la basura, su mirar turbio perdido en un punto de fuga, era consumida voraz por su ingrato infortunio. Y así quedaba sumida en su misterio integral, nada le importaba y a nada respondía, sus compañeras al ver su despreocupada indiferencia se mofaban, le sacaban la lengua y luego continuaban platicando de esto y aquello con extremada ufanía.
El martes no regresó Karina al colegio, pero no causó impresión, era algo normal que en cierto tiempo faltara a clases cualquier alumno y Karina no era la excepción.
El miércoles tampoco retorno Karina al aula de clases y pasódesapercibida su presencia.

El jueves impregnado de interrogantes pintó una buena impresión y la maestra decidió preguntar por Karina, sin embargo, todos sabían lo mismo, nada. Un silencio acogió el pequeño salón de clases y hasta la misma luz solar que entraba enardecida por las cortinillas protectoras del ventanal de cristal,pareció que se agotó de súbito su luz cantarina, el mortecino umbral escolar se sumergió en una semi penumbra aterradora.En la distancia rural se escuchó el canto supersticioso y augurante de una Piscua. José, uno de los niños, hijos de padres agrícolas,instintivamente le mentó la madre al pájaro captor.La maestra acalorada y avergonzada por la obscenidad del párvulo sorprendida le gritó. ¡Muchacho que falta de respeto ejecutas con tu mala conducta!

El niño inclinó la cabeza en señal de vergüenza y le susurró sollozando a la educando. ¡Perdone usted señorita maestra! es que mi papá siempre cuando voy a la hacienda y canta una piscua le mienta la madre, él dice que cuando canta un pájaro de esa especie augura la muerte. Las palabras deJosé hizo que todos en el salón enmudecieran, de repente el ambiente se oscureció, atronaron como cañones diversos truenos, fulguraron los relámpagos encendiendo por instantes la oscuridad de la tormenta y comenzó el cielo a llorar, fue una lluvia triste, helada y fría como la tristeza de Karina.

La tarde del día viernes fue nostálgica para la zona escolar del pueblo, había llantos y dolor, angustia y sentimientos que afloraban como los sueños lejanos de Karina. La pequeña urna al compás de una música mortuoria iba cubierta de flores y se movía lenta al compás de los dolientes, entre el pequeño sarcófago iba Karina, mas pálida, más triste, sin embargo,  sin los sueños infantiles, de ella  solamente perseveraban los buenos recuerdos, su prisa por marcharse del área escolar y sus esfuerzos por ser una princesa.

Su madre Era Ecuatoriana, su esposo Venezolano había muerto a manos de la inseguridad reinante, sola y sin familia a quien dirigirse, la Madre de Karina se enfrentó a una inflación de un país extraño. Desde la muerte de su esposo no pudo localizar trabajo, tuvo que vivir de la disidencia, lavar ropa y limpiar retretes, obviamente lo poco que conseguía no logró darle un buen sustento al seno de su destruido hogar, especialmente a su amada hija a quien no pudo ofrecer los alimentos necesarios para nutrir su carne, huesos y tendones, la mala alimentación fue generando en la huérfana una anemia crónica y causó estragos intensos en el organismo, a falta de buenos nutrientes alimenticios y de medicamentos se le acentúo una leucemia creciente y el lunes en la tarde cuando llegó de la escuela a su casa ya era demasiado tarde, su enfermedad la carcomía en manera abrupta y voraz.  Sus últimas palabras fueron: 

¡ Mami voy a dormir, si no despierto  y si voy al cielo estaré con mi papa y desde allá te enviare saludos. Adiós mamita, te quiero mucho.

Quedase en un profundo sueño y así quedo, yacente, inerte como una hoja, sin vida.





sábado, 24 de enero de 2015

LA PRINCESA NAKASONE, EL CABALLERO Y EL DRAGON DE FUEGO

 Nathalie Portman
Dedicado con nostalgias, cariño y respeto a lidia Nakasone y a Gonzalo Díaz, fueron mis amigos de corazón en RINCÓN DE POESÍA… Dios los bendiga..

Lidia Nakasone fue mi gran primer amor Virtual, fue hermosa amarla en la distancia.

Erase entonces un sueño de niño y una princesa de sueños, y allegase un dragón rojo como el fuego y vomitando rayos de su boca calcinó los sueños del niño y llevase a la princesa a su castillo, entonces el niño viendo que el dragón como el fuego raptaba a su dulce princesa tomo su espada, armadura y caballo y salió en busca de su amada. Después de un largo peregrinar viajando entre duros riscos y arenas tormentosas, se  allegó a las puertas de aquel hermoso castillo, de repente sobresaltado oyó una dulce voz que le decía…
¡Amado mío ven a rescatarme¡
Y los sueños de aquel niño se apresuraron a escuchar la dulce voz de su princesa amada.
Esperad mi princesa, yo os rescataré de ese osado Dragón y lo regresaré a su infernal “rincón” donde emergió para raptarla.
¡Apurad amado mío que me desposara si no llegáis a tiempo!

Cuando se acercó para abrir aquellas puertas selladas y levanto su espada para derrumbar con furia aquellas gruesas telas de madera, levántese el aleteo del vuelo de una paloma blanca y al mirar hacia la parte alta del castillo, diese cuenta que su amada besaba apasionada al Dragón de fuego. Enardecido por aquella infidelidad rompió en llanto y levantando la espada con furia la arrojo al océano y grito diciendo con voz gruesa y metálica como el trueno
¡Prefiero la muerte que esta cobarde traición!

Contemplando la agonía de aquel pobre caballero, voló en fulgurante vuelo el dragón rojo, arrojase al mar y extrayendo aquella espada derrotada, llegase hasta la princesa infiel y entregándosela le dijo.
Matadlo en prueba de que me amáis, miradlo como está, es un pobre demente asido a sus sueños de penas y miserias, ayudadle a terminar con su nobleza de alma perdida entre sus sombras y  termina con su amor imposible, su tristeza y sus recuerdos, tomad la espada y penetra su corazón..

La princesa tornase en mala gesta y olvidando las cosas hermosas de la vida, ennegreció tenaz su hermoso semblante, tornase su corazón más duro que una piedra de cilicio y dejando correr su última lágrima buena, le enterró el acero en el pecho al caballero.

El caballero aferrase con fuerza a la espada y viendo su sangre destilar entre sus manos temblorosas, levanta su rostro calcinado por el dolor, gimiendo con agonía hurgó con sus ojos la mirada de la princesa como  buscando un porqué y aunque fuese una gota de amor, sin embargo,  observó adolorido solo hielo en los ojos de la princesa y ya sin fuerzas derrumbase al suelo murmurando penosamente sus últimas palabras de despedida.
Te perdono mi princesa, te perdono, solo puedo decir te amo, eso no cuesta nada deciros…

En su último estertor soltó una lágrima que juntándose con su sangre salpicó la entrada de aquel escabroso castillo, creciendo de repente en el portal dos rosas rojas que alumbraron con destello de aurora el oscurecido umbral.

Diese cuenta aquella princesa de su mal y arrojase sobre el yerto príncipe, pero era demasiado tarde, aquél niño, aquel infante, aquel caballero, aquel poeta había muerto para siempre.
Ella enjugase las lágrimas y arrepentida mirando un punto indefinido quiso morir por lo que había hecho y sacando la espada del pecho ensangrentado del caballero la levantó en alto para hundirla en su corazón,  dijo:
Tarde me he dado cuenta de tu amor, uniré mi sangre con la tuya, abriréis mi corazón porque noble fue tu amor y yo una desgraciada…
El dragón de fuego trato de impedir aquella muerte anunciada, llegó tarde, la princesa enterrase el hierro entre su carne blanquecina que tornase roja con el liquido vital de sus venas.


CON EL DESEO MÁS INTENSO

Ana de la reguera
   Con el anhelo más recóndito y voraz como un antropófago de deseos carnales, incidí a besarla, su néctar cálido y enervante brillaba difuso en sus labios temblorosos, un deseo incontrolable recorría la punta inquieta de su lengua querendona y su líquido exquisito se escurría como ungüento ardiente por mis labios en vigilia.

    Pase con suavidad extrema la punta del dedo sobre aquel hilo de deseos pasionales y embutido por las sensaciones más profundas, acaricié con delirios perturbadores la punta de aquella carne viva entre mis dedos, me acercó sus labios provocadores y cerrando los párpados adormecidos bajo aquel fuego hechicero, apreté sus labios con furia inédita en los míos, eran sensuales, aterciopelados, carnosos, un hibrido de tensiones nerviosas, puras, sin control, sus labios estaban enrojecidos por el roce constante y las frágiles mordidas enloquecidas que le propinaba con delirios inimaginables. Me sumí entre un dormitar de sensaciones indescriptibles, mi sistema nervioso estaba a punto de colapsar.

   Cerré aún más mis ojos con una pasión ininterrumpida y dejé que miles de imágenes eléctricas se estrellaran en mi mente con  ebullición efusiva. Perdí el control de mi existir y su lengua inundada de húmeda implosión arrasadora, impulsó que me estrellara de súbito con un cristal invisible, cual interpretó con violencia imaginaria una bulla ensordecedora.

  Un calambre de fuego se deslizo desgarrador por mi espina dorsal y rasgó con turbulencia el coxis enmudecido y curtido por el sistema de la pasión intravenosa.

    Mi mano derecha incendiada por millones de cosquilleos ineludibles,  se aferró con grosuras inquietantes a sus mejillas hirviente y la izquierda atrajo con fuerza su cuello por la parte posterior para traerla enloquecido, era un torbellino frenético, interminable, inolvidable, efervescente, desbastador y con una consigna bélica viajando frenética en la sangre: amarla insaciablemente, la dama acalorada por los disturbios precipitados, explosionaba sujeta a una ternura que se expandía con fuego arrasador.

   El deslizar de su mano por mi pecho me paralizó el alma, un chorro de emociones nunca antes sentidas se apoderaron con furia inédita de mi existencia oportunista.

   Atrape su lengua empapada por el sudor de los deseos  y entusiasmada la enroscó con la mía, su frescura a herbal y a menta alcoholada era alucinante, su fuerza de tracción subyugante me absorbía las energías del espíritu que ya no tenia y eran de ella, su músculo de contracción enervante me hacia cerrar los ojos, hasta hacer brotar sabia dulce del cristal de las lágrimas, su suavidad y succión embargable dominaban mis antojos enloquecidos, solo deseaba pernoctar en su boca hasta morir anudado de sus labios húmedos, exquisitos, adictos, frescos como aguas de un rio diáfano y candentes como lavas de un volcán encendido...

   Mientras transcurrían los segundos, ella tierna, delicada y sustanciosa, desfallecía de pasión en mis brazos y no sé cuando perdí la razón al quedar embriagado con su licor de 120º grados.

   Cuando logre volver en sí ella me estaba mirando ahogada de gemiros, llorando incesante sus sentimientos alborotados y construyendo sensaciones por mantener aquellos anhelos apasionados y con el sabor de no querer culminar lo iniciado.

 Después de un brevísimo tiempo y de suspiros entrecortados, volvió con violencia  desbordada a entregarme de nuevo su boca con más fuerza enloquecedora.


¡Ah! Es el deseo más intenso que he llevado por dentro…
Snezhana-Royce a sus 21 primavera año 2015
¿LA VIRGINIDAD PASO DE MODA?

Hace 30 años atrás cuando se celebraba un matrimonio en mi pueblo, la prometida tenía que tener su pañito de seda en la puerta de su monte Venus, si mentía y el matrimonio se consumaba se formaba la “San pablera”, la casada era puesta en telón de boca, humillada y regresada al otro día a su casa.

La virginidad antes era un eslabón totalmente sagrado, este tipo de matrimonio duraba años y hasta la muerte, la completa virginidad era un aval para el reconocimiento a largo plazo de la esposa…

Hoy si la chica no tiene el virgo eso no importa un comino, es como decía el viejo Manapancha: "¡pa' lante es pa' ya!"


QUE EMBAUQUE A OTRO INOCENTE QUE NO SEA YO
Lucia Antonia Roquefett quería que me casara con ella, la visitaba por las noches y como su casa era un poco oscura y carecía de una optima iluminación, no la observaba bien. Siempre vestía con una batica verde que no se quitaba de encima, un hilo dental blanco desgastado por el tiempo que casi la rajaba por la mitad, un blue jean agujereado e acuchillado a la moda y unas zapatillas de Charol que hacían toc, toc cuando caminaba.

Fue aquel día de lluvia cuando salimos a contraer nupcias, su familia estaba alegre porque lucia se casaba.

Su pequeña hermana en ese día de júbilo me regalo un ramo de rosas rojas y sonriente me dijo al oído, que se lo regalara a su hermana porque era lo más hermoso y amado que tenía.

Su padre algo flojo y barrigón me pregunto para donde me la llevaría, le dijo ofuscado, para mí ciudad de Origen. ¡Ahh! me contesto, algún día te visitare, cuídala bien, ella es muy delicada y especial, aunque gritona, grosera y mal humorada, siempre se le van los tiempos.

Ella apenada y ruborizada de los pies a la cabeza le dio un revirón de ojos a su padre que lo hizo callar de súbito.

Su madre algo jovial, quien a mí me gustaba más que Lucia me dijo enfática y en tono amenazante, que cuidara a su hija y le diera los beneficios que su padre jamás le había dado a ella, toda una vida había sido una burra en su casa y no lo deseaba para su “lucita”.

Sin embargo, me sentía dichoso al lado de lucia, ese día portaba un vestidito recortado, color blanco moteado, adornado con hermosas zarzuelas de color y algunos broches de turquí, pero no le pude ver el rostro, el cual por costumbres de familia lo ocultaba bajo un velo negro, en igual ostentaba una frazada de bello corsé que había sido tejido con las propias manos de su madre.

Nos montaron en una vieja y destarlada camioneta de vagón y en la semi oscuridad de aquel vagón aproveche la circunstancia de la intimidad del momento y antes de llegar a la prefectura Civil para hacerla toda mía, la oí gemir, decirme tantas cosas perturbadoras, de deseos tortuosos, frenéticos como un huracán desbastador, se acurrucaba en mis brazos como poseída por mil demonios, me pedía que le mamara los senos, el pubis, el clítoris, que la bañara con la esperma de mis entrañas.

Me dejé envolver por aquella tanda de mordiscos apretaditos, chupaditas, agarraditas de nalgas, boicoteos de lenguas entrecruzadas, sudores mezclados con el oxido del fondo de aquel vagón, mordidas de orejas, haladas de pelo, metidas de dedos y de otras cosas más que a cualquiera le subiría la sangre a borbotes a la cabeza.

Pero yo me imaginaba algo desde el principio y mi pobre coincidencia intuitiva pego en el clavo, cuando penetre en su robusta vagina quede congelado, mi falo paso de largo como si hubiese penetrado en un tonel con manteca.

Después que copule y sentí que salía a chorros mi existencia por mi miembro inferior la besé por última vez y le dije sarcástico, humillado y molesto… ¿te crees que soy idiota?…alguien te cojió primero que yo, no fuiste virgen para mí, me engañaste…

La solté trémulo, temblando, satisfecho y triste a la vez porque la había llegado amar hasta el colmo. Espere que aquella vieja furgoneta medio frenara en una de las curvas del pueblo, me lance a tierra y corrí en la oscuridad como un demonio perseguido por mil perros con mal de rabia, mientras ella aterrada y semi desnuda gritaba. ¡No te vayas que me matas! ¡No te vayas amor mío! ¡Faustino, Faustino! ¿Qué haces mi vida? ¡No me dejes! ¡No te vayas!

En el estertor de la noche fría pude oír su grito desgarrador.

Desde ese día no he visto más a Lucia Antonia Roquefett, quizás ella descubrió que yo no era un peliagudo pendejo…mi pequeña lucia comprendió en absoluto que jamás volvería con ella.

¡Qué embauque a otro inocente que no sea yo!